Entradas

Mostrando las entradas de septiembre, 2025

Podes venir

 Podes venir. Como la lluvia de verano, y calmar toda tensión a tu paso. Como una risa amiga, para abrazar aquel dolor. Podes venir. Podes venir y encontrar una puerta por abrir. Podes venir, sabiendo que quizás no haya nada del otro lado, o lo encuentres todo. Podes venir, con paso firme, o tembloroso. Cuando quieras venir, vas a encontrar el camino. Vas a ver ojos conocidos, palabras con sentido, aromas dulces y vientos tibios. Cuando quieras, vos podes venir.  Todo quiere que lo hagas. Y todo quiere que te quedes quieta ahí. Pero según con qué todo te quedes es dónde estarás. Algo de hoy, de la lluvia, de la tarde, de septiembre y del amor que siento por esta vida meravigliosa.

ligustrina

El olor a ligustrina mojada, a eso de las 20hs de un día cualquiera de enero, de verano. Papá regando, mamá tomándose un mate. Cae el sol oportuno en el momento en que se escuchan pájaros y la temperatura es exactamente la que tiene que ser. Los resabios de una tarde de pileta y chocolatadas. Los resabios de la inocente infancia de ayer, hoy flotan en mi memoria para transformarse en poema.   14.09.25 Oceana

chapa

  Irse a dormir con humo dulce en la boca. Cálida noche, aunque septiembre. Solo los árboles acompañan estos pensamientos. Pareciera ser que mi mente se apaga, pero mi mano sigue sus movimientos automáticos, dejo que todo se haga lento, se torne taciturno, como el atardecer. El mar tiene algo, y meterse sola también. Bienvenidos los 27, y todo viento que me sople al mar. 

El León y la Viajera

El León y la Viajera   I - No sé qué hacer. - ¿Con qué? - Con todo este silencio. - El silencio no es problema. Es tu ruido el que te abruma. - No lo quiero. De eso me escapo, le huyo. El León ríe, naturalmente. - No podés escaparte de vos misma. - ¿Cómo hago entonces? Cierra los ojos, ya adormecido. - Sentate a escucharlo, a ver qué te dice.   II - ¿Por qué hay gente tan mala? - No es maldad. Es miedo de lo que sufren.  III Estaban recostados en el pasto, mirando el cielo y algunas nubes livianas sobre ese lienzo celeste primaveral. - Quisiera saber la historia de cómo te convertiste en león. - No puedo decir que fue un proceso fácil o feliz. Al contrario, fue muy doloroso. A veces me cuesta aceptar que tuve que perder todo para hoy ser todo. Irónicamente en mi soledad descubrí mi propio reflejo. Y una vez que lo ví no pude volver atrás.  - ¿Qué viste? ¿Cómo fue? - Ví todo claro. Mi futuro a mis pies. Mi cuerpo transformado en león. E...

bocanada

Nadie te avisó que besar esos labios iba a sentirse como si hubieras vuelto a nacer. Una bocanada de aire fresco.  Un tornado. Esos labios que sincronizados bailan hasta el final de la fiesta. Que son dulces, pero con el vino más aún.  Nadie nunca te avisó que a sentir eso vinimos.

Flor

Quisiera plegarme sobre mis pétalos, desprender mis hojas, ocultarme en otro bosque. Quisiera descansar en mis tallos. A menos que unos labios suaves encuentren mis brotes, y con cada beso desarmen mis espinas, me (de)vuelvan flor. 

Marcar mi lienzo

Imagen
 

Cartas

Imagen
Una carta a mi papá. Que como toda carta, olvidé que escribí. Es algo que hacemos en mi casa de toda la vida, un lenguaje interno que nos caracteriza. Mis papás tienen cartas desde cuando se conocieron. Son tesoros atemporales. Hay algo de diferente en recibir un objeto físico con palabras de amor. No son solo palabras, son melodías que atraviesan el tiempo-espacio. Siempre guardo mis tesoros, será que soy de tierra y me gusta lo tangible porque así siento que es más real. Incontables las cartas que envié y las que recibí. Incontables las palabras que plasmé. En fin. Esta carta la encontré en el escritorio de mi papá, más de un año después de haberla escrito. Cuantas cosas han cambiado. Cuantas cosas cambiarán. Pero el amor tatuado en esa hoja sigue muy firme en mí.  Gracias pa por guardar tus tesoros. 

Las chicas lo hacen

 En un intento por salvar mi persona, tuve el impulso certero de inscribirme en un taller. Poco intuía el camino que esa acción abriría para mí.  Muchas cosas. Muchas cosas todo el tiempo, diría Juchu.  No entraré en mucho detalle, solo destacar lo que abarca un todo más grande.  Y es que las chicas lo hacen. Siempre lo supimos, siempre estuvo ahí. Las chicas lo hacemos. Todo. En el verano cordobés, entre la nebulosa del m y el movimiento ondulante de la gente bailando, me sucedió. Visualicé como si viviera este mundo desde afuera, y me hubiera llegado información de otro lugar. La sensación fue que nos estaban controlando, diciendo mentiras, a lo The Handsmaid’s Tale. Cuando en realidad las mujeres llevamos esto adelante. Lo ví claro como el cielo de enero. Nosotras somos las poderosas, las aventureras, las fuertes.  Saberlo, sentirlo propio: una realization (me encanta ese concepto inglés) que cayó como bomba.  Eso fue hace meses, pero todo me lo recuerda...