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fuerza

 Vuelvo.  De a poco. Como siempre.  Mirar con distancia ayuda al observador. Me acuerdo siempre de un libro de Silvina, se llama Las Estrellas. Es completamente azul. Profundo. Lo saqué de la biblioteca. Ella cuenta la muerte de su madre, en el medio de su vida adulta.  También la historia de un amor italiano. Una cena, en un pueblo costero, una noche estrellada. Y aparece la frase: una fuerza poderosa. Cuando leí supe que esa era mi definición para el amor. Es una fuerza. Algo que te envuelve, te da movimiento, te impulsa.  Te llena de poder, lo posible se vuelve verdad.  Meses después, en un evento que podría parecer que no tiene nada que ver, Gime saca una pregunta de su juego de cartas.  ¿Qué es el amor para vos? Yo ya sabía la respuesta. Para mí el amor es una fuerza. Una fuerza poderosa.  Todas me miraron. Yo creo que mucho no me entendieron. Ellas dijeron que era sentir paz. Tranquilidad.  También. Pero yo siempre supe que la fuerza la...

barcelona

 te amo  y te extrañé por hacerme espacio por dejarme disfrutar por darle forma a mi deseo por siempre  gracias. 

Notas abstractas 2

 El éxito es que tu vida te guste. Cortito y al pie. —- Sueño en grande y no puedo hacer como si no lo viera. Que se haga realidad es necesario. Confiar en su suceso también.  ///// Todo viene y va.  La luna, El mar,  Vos, Yo. ———- No imagino algo más que estar bailando. Una noche tibia. Cerrar los ojos. Movimientos. Nada más.  //// Bordeo el abismo y observo desde arriba. Me detengo. ¿Qué quiero sentir? ¿Cuál es el camino? ¿Hay respuestas?  Pienso. Pero siento. Las ganas desbordan mi cuerpo y no me queda otra opción más que saltar.   ——— A veces los corazones se rompen para que no se quiebren las almas. !!!!! La Fuerza aparece cuando la vida pide confianza más que esfuerzo. ::::::::::: De un amor que es real El dolor florece.  A lo lejos yo te siento. 

Momento

 Con J tenemos un código, un idioma que solo nosotras entendemos.  Cada tanto llega el mensaje. Hoy después de mucho tiempo llegó: momento random de felicidad. Foto cómplice.  No se bien como explicarlo. Es una sensación momentánea que hace lagrimear mis ojos. Un calor interno, un fuego directo desde el alma. Y rebalsa en lágrimas.  Es un segundo lo que dura. Pero si me dejo atravesar por la sensación pareciera durar una eternidad. Y el mensaje, y la foto. No hay aviso. Llega. Pero también hay que saber buscarlo. Y luego, escucharlo. Momento.  

Instrucciones 2

 Quiera morir. Dejar de existir. Vea como su vida se desarma sin previo aviso. Llore. Muchísimo. Trate de entender, cúlpese. Piense soluciones. Vuelva al hogar, abrace a sus padres. Llore más. Hágase pequeña. Descanse en ese refugio. De día intente, de noche llore. Acepte la ayuda que le ofrecen. Mírese todo el tiempo al espejo, pregúntese quién es, qué quiere, a quién. Pregúntese si se lo merecía; respóndase que no. Refúgiese en distintas terapias. Pruebe cosas nuevas. De a poco, vuelva a reírse. Luego tome una mano amiga. Déjese llevar. Vaya muy adentro suyo, medite, sueñe. Vaya todos los días a yoga. Mírese en sus reflejos. Sostenga la mirada propia. Véase con compasión, sane su autoconcepto. Haga nuevas amistades, muévase en otras direcciones. Frene a descansar un momento. Regrese cuando lo necesite. Escuche a su cuerpo, a su alma. Riegue sus plantas. Pode sus malezas. Observe cuidadosamente. Lea como nunca leyó en su vida. Escuche lo que le dicen las olas. Disfrute. Siga adela...

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 Existe esa hora perfecta El punto justo entre la noche y el día  Cuando el sol cayó pero el cielo aún anuncia tonos claros. Cuando la oscuridad no asomó.  La hora en que se suele volver a casa, los días terminan. Los móviles se apagan y los pendientes quedan para mañana. Esa hora de ruidos y movimientos. La antesala a la calma.  Esa es la hora perfecta para estar sentada y mirar como toda trama se desenvuelve. Observar a la gente. Escuchar en silencio. La hora perfecta. 

Instrucciones 1

  Un día levántese, mire el celular. Mande un mensaje. Mienta.   Abra la puerta que prometió jamás abrir. Rompa sus promesas, piense cosas malas, ceda ante sus miedos. Escuche cómo ella llora. No dé explicaciones. Nunca pida perdón. Piense mucho. Ignore a su corazón.  Camine muy lejos y no mire hacia atrás.   Vuélvase frío, tense todo su cuerpo.  Camine igual. Encuentre otra puerta. Ábrala. Vea cómo todo brilla y huele a nuevo. Entre. Olvide el desastre que dejó en otro lugar. Miéntase. Camine mucho, siga haciendo desastres. Nunca se mire al espejo, ignore las advertencias. Apague sus emociones. Un día quédese en cama.  Observe cómo el peso de sus decisiones le generó una joroba.  Sienta cómo no se puede levantar. Pida ayuda. Vea cómo nadie lo oye. Por primera vez, llore. Llore mucho. Siéntase mal. Arrepiéntase. Siga llorando. Pregúntese hasta su último día qué hizo mal.