isla blanca
Hombre que fuma. A través de mi ventana vecina, observo desde mi cama abrazada por todas mis mantas y almohadas. Mi fortaleza, para no sentir este territorio tan isla, inmensa y solitaria.
Hombre que fuma ahora tiene su teléfono en mano contraria. Graba un audio. Es domingo. Los audios deberían ser para el resto de la semana. Los domingos no.
Acá desde mi casa blanca nadie envía audios: ninguna voz se oye. Ni siquiera estoy de humor para un podcast de fondo.
Está nublado, hace mucho frío. Yo en mi fortaleza por supuesto no lo siento, pero el frío está ahí igual.
Vuelvo a observar. Hombre que fuma volvió a entrar.
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