Crecimiento
Hace 2 años empezaba un viaje que me iba a dar vuelta. Y hoy estoy así, festejándolo donde lo empecé, y me parece increíble. Con la sonrisa bien grande. Y si se cayeron un par de lágrimas solo fueron de agradecimiento. A mi gente acá, a mi gente allá que extraño, y a todas mis versiones pasadas presentes y futuras.
Empezó un camino de crecimiento que me prendió fuego pero no me lastimó, solo quemó lo que no soy. Hoy festejo eso. Las ganas de hacer lo que me enciende, de poder darme el espacio que necesito, de sentir mucho todo. De aprovechar cada paso para aprender y ser mejor que ayer. Todo esto es mas grande que yo, que vos, que nuestras ideas, prejuicios, miedos.
Abrirse es estar preguntándose constantemente si por donde estás yendo te hace feliz. Y te tenés que bancar la respuesta sincera, por sí o por no. No importa lo que te decís que te frena, ahí está tu fortaleza.
Para entender esto no significa que te tenes que ir del país, o que acá no hay futuro. Vos sos tu futuro, vos sos tu casa, y vos siempre te vas a tener. Por eso hay que armarse bien de adentro, frente en alto pero corazón permeable, con la certeza de que todo lo que te atraviese es a tu favor y que lo que viene siempre, pero siempre, es mejor. Es así.
Hace 2 años fui feliz yéndome en búsqueda de algo grande. No tenía idea lo que me esperaba. Hoy entendí es que eso estuvo, está y va a estar siempre en mí.
Esta aventura la escribo yo, la tuya vos, y si nos encontramos que suerte tenemos.
Habiendo dicho esto, ponete funky y venite a bailar.
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